Por Viví Tu Terapia Online
El algoritmo no sugiere, no lee, más bien da letra y decreta. Somos esclavos de su antojadizo ritmo.
Por la tarde, me tira videos de Andrés Ciro que apenas miro.
Por la noche, «me lo» materializa en el boliche…
…en “El boliche de Nico”, donde ceno con amigos.
De la pantalla y del más allá, a estar acá.
Dice sin escaleras ni escalas.
Sin hiato, todo inmediato.
¿Casualidad? ¿Destino? ¿Déjà vu calculado con tino?
La realidad ni se mosquea, solo observa lo que acontece sin protestar, sin parpadear, sin elegir, sin paladar, sin patalear, sin morder y sin ladrar.
El perro su rabo persigue.
Como muchos, nada consigue.
Solo sigue.
Como una serie de acontecimientos sin principio ni fin, eternos, sin cortes, sin curvas ni esquive, sin rectas, sin proyectos ni metas (bueno, Meta sí).
El tiempo se ha disuelto. No hay aciertos ni yerros, solo un guion con cierto atisbo de certeza. Seguramente estas letras ya fueron escritas en potencia hace un tiempo atrás. Es necesario cantarlas de nuevo una vez máááás…
…para actualizarlas y que me crea protagonista, limado. Un Truman Show modificado.
Pero ya no es que me espían o me escuchan. Ahora me spoilean la realidad. Y yo, obediente, solo atino a fingir sorpresa, casi que ni se me nota, como en el día de la marmota.
Todo así tan mal explicado, tan parcelado, no permite una lectura, esto parece no tener cura, no es locura, no es EPOC.
En mi tiempo las agujas hacían tic-tac. Hoy el mundo hace Tik-Tok.
A veces, en medio del loop, lo más necesario es una pausa.
Si sentís que algo se repite, insiste o no termina de encontrar sentido, quizás sea momento de detenerte a escucharlo.
Si querés, podemos pensarlo juntos en Viví Tu Terapia Online.